Soy Ingeniera Civil y Territorial por la Escuela de Caminos de Madrid y tengo un Máster en Energía Hidroeléctrica por la Universidad NTNU de Noruega. Durante mi tesis de máster, desarrollé un modelo hidráulico para el análisis de inundaciones e impactos ambientales utilizando datos Lidar batimétricos.
Al finalizar el máster, la empresa con la que colaboraba me contrató para llevar a cabo diversos modelos, análisis, trabajo de campo y asesoramiento en propuestas de mejora en diferentes comarcas. Posteriormente, trabajé durante cuatro años en investigación en la Universidad de NTNU, donde me enfoqué en modelación hidrológica e hidráulica, fotogrametría con drones, modelos de laboratorio y docencia en cursos de GIS, hidráulica y análisis de datos con Lidar, fotogrametría y radar. Durante esta etapa, también inicié un doctorado en análisis de inundaciones, en el que sigo trabajando actualmente.
En 2020 nació mi canal de Youtube dedicado a la divulgación de temas relacionados con modelación hidráulica, GIS, ingeniería y cosas que encuentro últiles para el sector.
En 2021, regresé a España y trabajé en dos consultorías, participando en diversos proyectos, como Planes Generales de Riesgo de Inundación, estudios hidrológicos e hidráulicos para plantas energéticas (incluyendo plantas nucleares), análisis coste-beneficio y propuestas de obras de drenaje. Uno de los proyectos destacados fue el dimensionamiento de diques de contención de inundaciones para la mayor planta fotovoltaica del mundo, actualmente en construcción en Arabia Saudí.
Desde septiembre de 2021, trabajo por cuenta propia y colaboro en una variedad de proyectos,
La historia de la presa de Vajont es una catástrofe que no debería volver a ocurrir. Ubicada en el norte de Italia, fue una obra impresionante de la ingeniería hidráulica, pero terminó convertida en un símbolo de lo que puede suceder cuando se subestima la naturaleza. Construida entre en 1960 en el desfiladero del río Vajont (Italia), esta presa de arco de 261,6 metros de altura, se posicionaba entre las más altas del mundo.
Todo parecía indicar que sería un gran éxito, pero la realidad fue muy diferente. En 1963, un gigantesco deslizamiento de tierra, de unos 270 millones de metros cúbicos, se desprendió de la ladera colindante y cayó al embalse. La masa de agua desplazada creó una ola de hasta 250 metros de altura que pasó por encima de la presa y arrasó el pueblo de Longarone y otras localidades cercanas, cobrando la vida de casi 2.000 personas.
Lo más doloroso de esta tragedia es que pudo haberse evitado. Desde antes de la construcción ya se sabía que la montaña tenía problemas de estabilidad, y los expertos habían advertido sobre los riesgos, se estaban midiendo los desplazamientos que cada vez aumentaban más. Pero se ignoraron las señales de alerta.
Este caso es un duro recordatorio de la importancia de respetar la naturaleza y tomar en serio los estudios geotécnicos en proyectos de gran envergadura. La presa sigue en pie, pero su historia nos deja una enseñanza clave: en ingeniería hidráulica, no se puede dar nada por sentado. Es un legado que sigue vigente en la hidrología y la seguridad de infraestructuras hasta el día de hoy.